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Blog Peñíscola desde la Playa Norte con el Castillo del Papa Luna y el casco histórico

Peñíscola en cifras: población, historia y datos curiosos que no conocías

Peñíscola 16 de agosto de 2026 19 minutos de lectura

Peñíscola es una de esas ciudades que parecen mucho más grandes cuando se contemplan desde fuera que cuando se consulta su padrón. El municipio cuenta con algo más de 8.400 habitantes empadronados, pero su realidad demográfica, turística y territorial es mucho más compleja. Sus casi 79 kilómetros cuadrados de superficie esconden un casco histórico construido sobre un peñón, kilómetros de playas, el Parque Natural de la Sierra de Irta, urbanizaciones, zonas rurales y un patrimonio histórico que convirtió a la localidad en uno de los enclaves más singulares del Mediterráneo.

Detrás de la imagen turística de sus murallas y del Castillo del Papa Luna existe una ciudad con unas cifras realmente llamativas. Peñíscola ha pasado de ser un estratégico enclave portuario y militar a convertirse en uno de los grandes destinos turísticos de la Comunitat Valenciana, pero sin perder completamente las huellas de su pasado. Su historia está marcada por íberos, fenicios, griegos, romanos, musulmanes, templarios, papas, guerras y cine, mientras que su presente está condicionado por una población residente relativamente pequeña frente a un parque de viviendas y una actividad turística de dimensiones mucho mayores.

En este recorrido vamos a poner números a Peñíscola y, sobre todo, vamos a descubrir qué hay detrás de ellos: cuántos habitantes tiene realmente, cuánto mide su término municipal, qué altura alcanza el castillo, cuántos kilómetros tiene su principal playa, cuándo llegó el Papa Luna, por qué se llama Peñíscola, qué ocurrió durante sus grandes asedios y cómo una ciudad de poco más de 8.000 habitantes consiguió convertirse en uno de los escenarios cinematográficos más reconocibles de España.

¿Cuántos habitantes tiene Peñíscola?

El dato de población es probablemente uno de los que más sorprende cuando se compara con la imagen que ofrece Peñíscola durante buena parte del año. La cifra consolidada utilizada en estadísticas municipales y turísticas recientes sitúa la población en 8.459 habitantes en 2024, según datos del Instituto Nacional de Estadística. La cifra aparece también en el informe de competitividad turística de Exceltur, que sitúa la superficie municipal en 78,97 km² y la población en esos 8.459 habitantes.

La evolución resulta todavía más interesante. Peñíscola tenía 7.413 habitantes en 2014, frente a los 8.459 registrados en 2024, lo que supone un incremento de más de un millar de residentes en una década. El crecimiento no ha sido completamente lineal: después de varios años de aumento, la población cayó durante la pandemia hasta 7.683 habitantes en 2020, para recuperar posteriormente la tendencia ascendente.

La diferencia entre la población empadronada y la población que realmente puede encontrarse en el municipio durante determinadas épocas del año es fundamental para entender Peñíscola. El municipio dispone de un enorme parque de viviendas turísticas y de segunda residencia, de manera que el número de personas presentes puede multiplicarse durante los periodos de mayor actividad turística. Un análisis publicado en 2025 a partir de datos de 2024 señalaba que Peñíscola tenía 18.226 viviendas, de las cuales alrededor del 81 % no eran consideradas residencia principal.

Esto explica una de las grandes paradojas de Peñíscola: oficialmente es un municipio de unos 8.500 habitantes, pero su infraestructura turística, alojamiento y servicios tienen que responder a una población estacional muy superior. Por eso, hablar únicamente del padrón no permite comprender la verdadera dimensión humana y económica de la ciudad.

Una superficie de casi 79 kilómetros cuadrados

Peñíscola tampoco es un municipio pequeño desde el punto de vista territorial. Su término municipal tiene una superficie de 78,97 km², según los datos utilizados por Exceltur a partir de fuentes estadísticas oficiales. La ficha municipal de la Generalitat Valenciana sitúa igualmente la superficie en 78,974 km².

La cifra resulta especialmente interesante porque cuando se piensa en Peñíscola muchas personas imaginan únicamente el peñón, el casco antiguo, el paseo marítimo y la Playa Norte. Sin embargo, el término municipal se extiende mucho más allá de esa imagen turística. Hacia el sur aparece el entorno de la Sierra de Irta, mientras que otras zonas del municipio están ocupadas por urbanizaciones, espacios naturales y áreas rurales.

La propia configuración geográfica explica buena parte de la personalidad de Peñíscola. La ciudad histórica ocupa el peñón que se adentra en el Mediterráneo, mientras que la expansión urbana moderna se desarrolló principalmente alrededor del istmo y de la llanura litoral. Es precisamente esa combinación entre roca, mar, montaña y urbanización turística la que hace que el municipio tenga una estructura territorial tan singular.

Peñíscola está a unos 40 grados de latitud norte

Las coordenadas oficiales de Peñíscola son aproximadamente 40,3561° de latitud norte y 0,4028° de longitud este. La información turística municipal sitúa además la altitud general de referencia en unos 43 metros sobre el nivel del mar.

Pero aquí aparece otro dato curioso: el Castillo del Papa Luna se encuentra considerablemente más alto que esa cota general. La fortaleza está situada en la parte más elevada del peñón y alcanza aproximadamente 64 metros sobre el nivel del mar. Su perímetro ronda los 230 metros y el conjunto fue declarado monumento Histórico-Artístico en 1931.

La diferencia entre la altitud general del municipio y la del castillo ayuda a entender visualmente la famosa silueta de Peñíscola. El casco histórico se eleva progresivamente desde el nivel del mar hasta la fortaleza, creando un perfil urbano que ha sido aprovechado durante décadas por fotógrafos, cineastas y artistas.

El castillo tiene más de 700 años

El Castillo de Peñíscola que conocemos actualmente comenzó a construirse bajo la Orden del Temple a finales del siglo XIII, sobre los restos de una antigua fortificación musulmana. La obra se desarrolló entre 1294 y 1307, dando lugar a una fortaleza de arquitectura románica que posteriormente sería transformada en palacio pontificio.

Su historia no terminó con los templarios. A principios del siglo XV, el castillo adquirió una importancia completamente excepcional cuando Pedro Martínez de Luna, conocido como Benedicto XIII o Papa Luna, estableció allí su residencia pontificia. El edificio fue adaptado para convertirse en una verdadera corte, con espacios destinados a la vida cotidiana, la administración y la actividad intelectual de la curia.

La fortaleza sobrevivió además a diferentes transformaciones militares. Durante el reinado de Felipe II se realizaron modificaciones destinadas a adaptar el conjunto a las nuevas necesidades de la artillería. A pesar de guerras, asedios y bombardeos, su estructura se ha conservado de forma extraordinariamente reconocible.

El Papa Luna vivió en Peñíscola desde 1411

Uno de los capítulos más extraordinarios de la historia de Peñíscola comenzó en 1411, cuando Benedicto XIII se trasladó a la ciudad acompañado por su curia. El Papa Luna permaneció en el castillo hasta su muerte en 1423, convirtiendo la fortaleza en el centro de su actividad durante los últimos años de su vida.

Este episodio convirtió a Peñíscola en un lugar directamente relacionado con uno de los acontecimientos religiosos y políticos más complejos de la Europa medieval: el Cisma de Occidente, durante el cual coexistieron diferentes obediencias papales.

Aquí conviene hacer una precisión histórica importante. A menudo se afirma de forma simplificada que Peñíscola fue una de las «tres ciudades papales del mundo» junto a Roma y Aviñón. La realidad histórica es más precisa: Peñíscola fue sede de la corte pontificia de Benedicto XIII, el papa de la obediencia de Aviñón, cuya legitimidad fue disputada durante el Cisma. Por eso es más correcto hablar de la ciudad como sede pontificia de Benedicto XIII que equipararla sin matices a Roma.

El legado del Papa Luna sigue siendo uno de los principales elementos de identidad histórica de Peñíscola y está presente en calles, monumentos, escudos, rutas culturales y en el propio Castillo-Palacio.

¿Por qué se llama Peñíscola?

El origen del nombre de Peñíscola es otro de esos detalles que generan curiosidad. Una de las explicaciones etimológicas más aceptadas relaciona el topónimo con el latín paene insula, expresión que puede traducirse como «casi isla».

La explicación encaja perfectamente con la geografía del lugar. El casco histórico se levanta sobre un peñón que se adentra en el Mediterráneo y que durante siglos estuvo unido a tierra firme por una estrecha franja de terreno. Esa condición geográfica hizo que la ciudad pareciera prácticamente una isla desde el mar.

Antes de la forma actual existieron diferentes denominaciones históricas. Fuentes antiguas relacionan el lugar con el nombre griego Chersonesos, vinculado precisamente al concepto de península. Posteriormente el topónimo evolucionó a través de diferentes formas lingüísticas hasta llegar a las actuales Peníscola en valenciano y Peñíscola en castellano.

Es decir, uno de los nombres más característicos de la ciudad estaría directamente relacionado con su propia configuración geográfica.

La Playa Norte tiene unos 5 kilómetros de longitud

La Playa Norte es uno de los grandes iconos turísticos de Peñíscola y también una de sus cifras más impresionantes. La información turística municipal le atribuye actualmente 5 kilómetros de longitud, mientras que otras páginas de turismo municipal manejan una cifra de alrededor de 5,5 kilómetros según el criterio utilizado para medirla.

Su importancia no se limita a su tamaño. La playa se extiende desde las proximidades del Castillo del Papa Luna hacia el norte, acompañando buena parte del frente marítimo urbano y ofreciendo una de las imágenes más reconocibles de Peñíscola: el castillo medieval elevándose sobre el mar mientras la playa se prolonga a sus pies.

La Playa Norte ha recibido además diferentes reconocimientos y certificaciones relacionados con la calidad turística, ambiental y de sus servicios, entre ellos la Bandera Azul y la Q de Calidad Turística.

Y al otro lado está la Playa Sur

Frente a la enorme extensión de la Playa Norte, la Playa Sur presenta una dimensión mucho más contenida y una personalidad diferente. La información turística actual del Ayuntamiento la sitúa en torno a los 650 metros, aunque algunas fichas históricas y documentos municipales manejan otras mediciones dependiendo del tramo considerado.

Su posición junto al puerto pesquero hace que sea especialmente reconocible por el paisaje marítimo que la rodea. Desde esta zona puede observarse el contraste entre el puerto, las murallas, el peñón y el Mediterráneo abierto.

Y existe otro detalle cinematográfico: la cercana Playa de las Viudas está vinculada al rodaje de Calabuch, la película dirigida por Luis García Berlanga. Peñíscola lleva décadas siendo utilizada como escenario audiovisual, mucho antes de que llegaran producciones internacionales como Juego de Tronos.

La Sierra de Irta ocupa una parte fundamental del territorio

Uno de los mayores tesoros naturales de Peñíscola se encuentra precisamente lejos de la imagen más urbana de la ciudad. El Parque Natural de la Sierra de Irta constituye uno de los últimos grandes espacios litorales sin urbanizar de la costa mediterránea valenciana.

La Generalitat Valenciana declaró el parque natural el 16 de julio de 2002. La documentación de la Generalitat cifra el espacio protegido en torno a 12.000 hectáreas, incluyendo una superficie marina protegida de 941 hectáreas, mientras que la información turística municipal destaca 7.743 hectáreas protegidas en el ámbito que presenta al visitante. Las diferencias responden al ámbito territorial y criterio utilizado en cada fuente, por lo que conviene no mezclar ambas cifras como si fueran exactamente equivalentes.

La Sierra de Irta alcanza aproximadamente 572-573 metros de altitud en el pico Campanilles y conserva una costa caracterizada por acantilados, pequeñas calas y una escasa urbanización en comparación con otros sectores del litoral valenciano.

Este dato cambia por completo la percepción del municipio: Peñíscola no es solamente una ciudad de playas y hoteles. Su término municipal también forma parte de uno de los espacios naturales costeros más valiosos de la Comunitat Valenciana.

Peñíscola fue una ciudad fortificada durante siglos

La imagen de las murallas actuales está muy relacionada con las grandes obras defensivas impulsadas durante el reinado de Felipe II. Las fortificaciones renacentistas fueron diseñadas por el ingeniero militar italiano Giovanni Battista Antonelli y construidas durante la década de 1570.

La posición estratégica de Peñíscola explica este enorme esfuerzo defensivo. Desde el peñón se controlaba una amplia zona marítima y terrestre, y durante siglos la fortaleza fue considerada un enclave militar de enorme importancia.

El sistema defensivo que todavía vemos hoy incluye elementos como el Portal Fosc, el Portal de Sant Pere, diferentes baluartes y el Paseo de Ronda. Buena parte de la personalidad arquitectónica actual de Peñíscola procede precisamente de esa superposición de etapas: fortificación musulmana, castillo templario, reformas pontificias y fortificaciones renacentistas.

Peñíscola recibió el título de ciudad tras la Guerra de Sucesión

Otro dato histórico que suele pasar desapercibido es que Peñíscola recibió el título de ciudad después de la Guerra de Sucesión española.

Entre 1705 y 1707, la fortaleza sufrió un importante asedio durante el conflicto. Peñíscola permaneció fiel a la causa borbónica y resistió el ataque de las tropas que apoyaban al archiduque Carlos. Tras la victoria de Felipe V, la ciudad recibió diferentes privilegios como recompensa por su fidelidad, entre ellos el título de ciudad, además de otros reconocimientos y elementos incorporados a su escudo.

Este episodio explica también la presencia de las famosas flores de lis en el escudo de Peñíscola. No son un simple elemento decorativo: están relacionadas con la recompensa concedida por Felipe V después de la guerra.

La historia militar de Peñíscola continuaría más de un siglo después. Durante la Guerra de la Independencia, la ciudad volvió a ser asediada en 1812, esta vez por tropas napoleónicas. El propio material histórico publicado por el Ayuntamiento recuerda la enorme dureza de aquel episodio y señala que la ciudad sufrió más de 60.000 disparos de cañón durante la reconquista de 1814.

Una fortaleza que perdió su función militar

Con la evolución de la tecnología militar, las antiguas fortalezas costeras fueron perdiendo progresivamente su utilidad estratégica. Peñíscola no fue una excepción.

A finales del siglo XIX, la fortaleza fue perdiendo su condición de gran plaza militar y finalmente fue desmantelada como tal en 1890, trasladándose su armamento al arsenal de Cartagena.

Paradójicamente, el abandono de buena parte de su función militar contribuyó a que el conjunto histórico llegara hasta nuestros días con una identidad arquitectónica extraordinariamente reconocible.

Hoy resulta difícil imaginar que estas calles y murallas fueron durante siglos un espacio militar estratégico. Para el visitante actual son principalmente un conjunto monumental, pero su diseño responde a necesidades muy concretas de defensa, control del territorio y protección de la población.

Peñíscola fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1972

La importancia patrimonial del casco antiguo fue reconocida oficialmente en el siglo XX. Peñíscola fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1972, una protección que refleja el extraordinario valor del conjunto formado por el castillo, las murallas, las calles del casco antiguo y otros elementos patrimoniales.

Esta protección resulta especialmente relevante porque el valor de Peñíscola no está únicamente en un monumento aislado. La experiencia histórica se encuentra en la relación entre todos sus elementos: el castillo domina el peñón, las murallas rodean el casco histórico, las calles ascienden hacia la fortaleza y el Mediterráneo aparece constantemente entre los edificios.

Es precisamente esa continuidad urbana la que hace que caminar por Peñíscola resulte tan diferente a visitar un castillo aislado en mitad del territorio.

El castillo está construido sobre una antigua alcazaba árabe

Uno de los errores más habituales cuando se habla del Castillo de Peñíscola es considerarlo exclusivamente una construcción templaria. La realidad es bastante más interesante.

Los templarios levantaron la fortaleza medieval que conocemos hoy sobre los restos de una antigua alcazaba musulmana. De esta manera, el castillo actual es el resultado de varias capas históricas superpuestas.

Eso significa que cuando recorremos sus salas no estamos visitando solamente un monumento medieval. Estamos caminando sobre un espacio que ya tenía importancia estratégica antes de la llegada de los templarios y que posteriormente sería transformado para convertirse en residencia pontificia.

Pocas ciudades españolas concentran en un mismo espacio físico una secuencia histórica tan intensa: presencia islámica, conquista cristiana, Orden del Temple, sede de Benedicto XIII y fortificación de época moderna.

Peñíscola tiene una de las grandes concentraciones históricas de la provincia

La singularidad de Peñíscola no procede únicamente del castillo. El casco antiguo conserva diferentes elementos defensivos y religiosos que permiten reconstruir la evolución de la ciudad.

Entre ellos encontramos el Portal Fosc, el Portal de Sant Pere, las murallas renacentistas, la Iglesia de Santa María, el Ermitorio de la Mare de Déu d’Ermitana, el Parque de Artillería y diferentes baluartes y tramos del Paseo de Ronda.

El Portal de Sant Pere es especialmente interesante porque fue construido durante la época del Papa Luna y funcionaba como acceso desde el mar. La documentación municipal histórica recuerda que fue mandado construir por Benedicto XIII en 1414 y que el escudo del pontífice todavía puede contemplarse en la estructura.

La propia configuración de este acceso recuerda que la relación de Peñíscola con el Mediterráneo no era únicamente paisajística. Durante siglos, el mar fue una auténtica vía de comunicación y una parte esencial de la vida económica y estratégica de la ciudad.

Peñíscola es mucho más grande de lo que parece

Una de las mejores maneras de comprender Peñíscola es comparar su población con su superficie. Con unos 8.459 habitantes y casi 79 km², la densidad media ronda los 107 habitantes por kilómetro cuadrado.

Pero esa media esconde una distribución territorial muy desigual. El casco urbano y las principales áreas turísticas concentran una gran parte de la actividad, mientras que otras zonas están ocupadas por espacios naturales, áreas rurales y el entorno de la Sierra de Irta.

Además, el elevado número de viviendas no principales explica por qué las cifras de población residente no reflejan por sí solas la dimensión real del municipio durante la temporada turística. Es una característica que comparte con otros grandes destinos costeros, pero que en Peñíscola resulta especialmente evidente por el contraste entre sus poco más de 8.000 residentes y la enorme capacidad turística construida a lo largo de las últimas décadas.

Peñíscola también es una ciudad de cine

Otra cifra difícil de imaginar es la cantidad de producciones audiovisuales que han utilizado Peñíscola como escenario. Su arquitectura y su paisaje han convertido la ciudad en un plató natural desde hace más de un siglo.

La Oficina de Rodajes de Peñíscola recoge producciones cinematográficas y televisivas que han utilizado la localidad, incluyendo películas y series como El Cid, Calabuch, El Chiringuito de Pepe y Juego de Tronos. La producción de HBO rodó en Peñíscola en 2015 para la sexta temporada de la serie, utilizando diferentes espacios del casco histórico para representar la ciudad ficticia de Meereen.

La razón es evidente cuando se contempla la ciudad desde el mar. El castillo, las murallas, las casas blancas, las calles de piedra y el Mediterráneo crean una imagen difícil de encontrar en otros lugares.

Peñíscola puede parecer una ciudad medieval, una ciudad mediterránea, una fortaleza renacentista o incluso una ciudad ficticia de Essos dependiendo del ángulo desde el que se observe. Y precisamente esa versatilidad explica su enorme éxito como escenario cinematográfico.

Una ciudad de 8.459 habitantes con una historia gigantesca

Las cifras ayudan a comprender algo que las fotografías no siempre consiguen explicar. Peñíscola no es una gran ciudad por población, pero sí lo es por densidad histórica, patrimonio y capacidad turística.

Un municipio de unos 8.500 habitantes concentra un castillo templario construido sobre una antigua fortaleza musulmana, una antigua sede pontificia, murallas renacentistas, un casco histórico declarado Conjunto Histórico-Artístico, una extensa playa urbana, un parque natural costero y una larga tradición cinematográfica.

Su historia también explica su presente. La misma posición que convirtió al peñón en una fortaleza estratégica es la que hoy proporciona sus grandes vistas; el mismo mar que permitió desarrollar un puerto comercial es ahora uno de sus principales atractivos turísticos; y las mismas murallas que protegieron la ciudad durante siglos son actualmente uno de los símbolos más fotografiados de la Comunitat Valenciana.

Las cifras que mejor resumen Peñíscola

Si hubiera que condensar toda esta historia en unos pocos números, estos serían algunos de los más representativos:

Dato Cifra
Población 8.459 habitantes (2024)
Superficie municipal 78,97 km²
Altitud de referencia ~43 m
Altura del Castillo 64 m sobre el nivel del mar
Perímetro del Castillo ~230 m
Longitud Playa Norte ~5 km
Inicio de construcción del castillo templario 1294
Finalización aproximada 1307
Llegada del Papa Luna 1411
Muerte de Benedicto XIII 1423
Construcción de las fortificaciones renacentistas Siglo XVI
Título de ciudad Tras la Guerra de Sucesión, siglo XVIII
Declaración del castillo como monumento Histórico-Artístico 1931
Declaración como Conjunto Histórico-Artístico 1972
Declaración de la Sierra de Irta como Parque Natural 2002
Rodaje de Juego de Tronos 2015

Las cifras demográficas proceden de datos estadísticos recientes del INE y organismos que los recopilan, mientras que las relativas al castillo, patrimonio e historia se han contrastado con información turística institucional y documentación histórica municipal.

Una última cifra que quizá sea la más importante

Hay un número que no aparece en ninguna estadística: la cantidad de historias que caben dentro de Peñíscola.

Porque detrás de sus casi 79 kilómetros cuadrados no hay solamente playas y hoteles. Hay restos de diferentes civilizaciones, una fortaleza templaria, la memoria de un papa que desafió a buena parte de Europa, murallas construidas para resistir la artillería, asedios, guerras, pescadores, agricultores, familias que han vivido durante generaciones en el casco antiguo y una transformación turística que ha cambiado radicalmente la ciudad durante el último siglo.

Peñíscola puede medirse en kilómetros, habitantes, metros de muralla, años de historia o kilómetros de playa. Pero ninguna de esas cifras explica completamente por qué el municipio tiene una identidad tan poderosa.

Quizá la mejor manera de resumirlo sea esta: Peñíscola tiene poco más de 8.000 habitantes, pero una historia que abarca miles de años y un paisaje que ha conseguido convertirse en uno de los grandes símbolos del Mediterráneo español.

Sábias que…

El «Chiringuito de Pepe» que se rodo en Peñíscola emitió 26 capítulos durante dos temporadas y comenzó su emisión en 2014.

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Fuentes y referencias

Esta página se ha elaborado contrastando la información con fuentes oficiales y locales. Referencias principales:

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