El Castillo de Peñíscola, conocido popularmente como Castillo del Papa Luna, corona el peñón sobre el que se asienta el casco antiguo. Lo construyó la Orden del Temple a finales del siglo XIII sobre los restos de una antigua alcazaba árabe, y tras la disolución de los templarios pasó a manos de la Orden de Montesa. Su momento de mayor protagonismo histórico llegó entre 1411 y 1423, cuando Benedicto XIII, el llamado Papa Luna, lo convirtió en su residencia y sede pontificia tras ser destituido por la Iglesia de Roma, lo que hace de Peñíscola una de las tres únicas sedes papales de la historia junto al Vaticano y Aviñón.
La visita recorre el zaguán de acceso, las antiguas caballerizas, el cuerpo de guardia, la capilla y el Salón Gótico que sirvió de sala de audiencias papal, además de las almenas, desde donde se obtienen vistas panorámicas de las dos playas de Peñíscola y de la Sierra de Irta. El recinto ha servido también como escenario de rodajes como ‘El Cid’ o ‘Juego de Tronos’. El acceso a pie se realiza habitualmente subiendo la Rampa de Felipe II desde el casco antiguo, junto al Parque de Artillería.