El primer día de las Fiestas Patronales de Peñíscola ha despertado la emoción de vecinos y visitantes en una jornada intensa, marcada por la tradición y el fervor hacia la Virgen de la Ermitana, patrona de la ciudad.
La mañana arrancó con los bailes tradicionales en la Plaza del Ayuntamiento, escenario que reunió a la Reina Carla Colom, su Corte de Honor, las autoridades locales y un público entregado que llenó el emblemático enclave del casco antiguo. El primer compás y el primer paso de la danza restablecieron esa conexión con el pasado que, desde hace más de cuatro siglos, vincula a Peñíscola con su patrona.
Por la tarde, tras el octavo día del novenario y la procesión por las estrechas calles del centro histórico, la Plaza de Armas se transformó en el gran escenario festivo. Allí se sucedieron las actuaciones de los dansants, los llauradores, los cavallets y la danza-batalla de Moros y Cristianos, disciplinas que conforman el núcleo de la danza ritual peñiscolana.
El Grup Cultural de Danses volvió a ser el protagonista indiscutible de la velada con su tradicional torre humana, formada este año por siete jóvenes que mantuvieron la estructura con la firmeza de antaño. Los versos recitados a continuación conmovieron a los asistentes en una de las moments más intensos de la jornada.
La jornada del 8 de septiembre supone el pistoletazo de salida de los días grandes de las Fiestas Patronales 2026, una celebración que combina el rigor protocolario con la participación popular y que cada año congrega a un número creciente de visitantes atraídos por la riqueza cultural de Peñíscola.
Las danzas, reconocidas como uno de los elementos identitarios más potentes del municipio, se mantienen vivas gracias al trabajo continuo de las agrupaciones locales y al relevo generacional que garantiza su perpetuidad. La jornada de hoy ha vuelto a demostrar que la tradición palpita con la misma fuerza que hace cuatrocientos años.
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