Situada en el corazón del recinto amurallado, la Iglesia Parroquial de Santa María es un templo de gran relevancia histórica que ha evolucionado en paralelo a la propia Peñíscola. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, poco después de la conquista cristiana, conservando de esta época medieval su primitiva y sobria puerta de estilo románico. Tras sufrir un devastador incendio, el edificio tuvo que ser reconstruido a mediados del siglo XIV, adoptando las características del estilo gótico que aún pueden apreciarse en parte de su estructura, para ser finalmente ampliada en el siglo XVIII con elementos barrocos y neoclásicos.
Sin embargo, la verdadera grandeza de este templo reside en su incalculable peso histórico ligado al Cisma de Occidente. Entre estos mismos muros celebraron misas pontificales el mismísimo Papa Luna (Benedicto XIII) y su sucesor, Clemente VIII. Además, fue en esta misma iglesia donde fue consagrado obispo Alfonso de Borja, quien años más tarde se convertiría en el Papa Calixto III.
En su interior, la iglesia custodia con celo un extraordinario tesoro de orfebrería perteneciente a la época papal, piezas de inmenso valor histórico y artístico que atestiguan los años en los que Peñíscola fue, junto a Roma y Aviñón, una de las tres sedes pontificias del mundo.
Ficha Técnica
- Época de origen: Siglo XIII (con reconstrucciones posteriores en el s. XIV y s. XVIII).
- Estilos arquitectónicos: Mezcla de románico (portada), gótico (trazados interiores) y neoclásico/barroco (ampliaciones).
- Vínculo Papal: Fue utilizada para oficiar misas por Benedicto XIII y Clemente VIII, y presenció la consagración episcopal del futuro Papa Calixto III.
- Qué no perderse: Su portada románica original y el «Tesoro del Papa Luna», compuesto por piezas de orfebrería únicas de la época pontificia de la ciudad.