El Bufador es uno de los rincones más curiosos del casco antiguo de Peñíscola: una hendidura natural excavada por la erosión del mar en la roca del peñón, de unos 6-7 metros de profundidad, que conecta con una gruta inundada por el Mediterráneo. Cuando el mar está agitado, el agua entra con fuerza por esta chimenea natural y sale despedida produciendo un sonido característico, similar a un bufido o resoplido, que da nombre al lugar.
Se encuentra muy cerca del Portal de San Pere y del Museo del Mar, en la calle Bajada del Bufador, y puede observarse tanto desde la propia calle como desde la calle Príncipe, algo más elevada. El fenómeno es mucho más espectacular en los meses de otoño e invierno, cuando el oleaje es más fuerte; en verano, con el mar en calma, apenas se aprecia sonido. Es un punto habitual dentro de las rutas guiadas por el casco antiguo y una parada muy popular entre familias con niños por su carácter curioso y gratuito.