Entre diciembre de 1705 y mayo de 1707, Peñíscola soportó el asedio de las fuerzas favorables al archiduque Carlos y mantuvo su fidelidad a Felipe V.
Peñíscola en la Guerra de Sucesión
La muerte de Carlos II abrió una disputa internacional por la Corona española. En el Reino de Valencia, gran parte del territorio apoyó al archiduque Carlos, mientras Peñíscola permaneció fiel a la causa borbónica de Felipe V.
Entre diciembre de 1705 y mayo de 1707, fuerzas anglo-holandesas y austracistas sometieron la plaza a un duro sitio. La fortaleza resistió bajo el gobierno de Sancho de Echevarría, protegida por sus murallas y por la dificultad natural de atacar el peñón.
La recompensa de Felipe V
Tras la victoria borbónica, Felipe V reconoció la fidelidad de Peñíscola. Entre los privilegios concedidos figuraron el título de ciudad, el calificativo de Fidelísima, compensaciones por los daños del asedio y la incorporación de dos flores de lis a su escudo.
El episodio reforzó la identidad militar de Peñíscola y dejó símbolos duraderos en su memoria institucional. También demostró que las defensas modernizadas en el siglo XVI seguían teniendo un papel decisivo más de un siglo después.
Qué queda hoy de esta historia
Felipe V concedió a Peñíscola el título de ciudad Fidelísima y dos flores de lis para su escudo, símbolos vinculados todavía a la memoria municipal.
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