La construcción del puerto moderno cambió la relación de Peñíscola con el mar y proporcionó un refugio estable a las embarcaciones que antes fondeaban junto a La Porteta.
Del fondeo en La Porteta a un puerto protegido
Hasta comienzos del siglo XX, muchas embarcaciones de Peñíscola buscaban abrigo al norte del peñón, en la zona conocida como La Porteta. La actividad pesquera necesitaba una infraestructura más segura y estable.
En 1922 se colocó la primera piedra del puerto moderno. Tres años después, el dique de levante alcanzaba unos 400 metros y ofrecía protección a los barcos. La obra modificó la fachada marítima y consolidó el puerto al sur de la ciudad amurallada.
Una transformación urbana y marinera
Las actuaciones continuaron durante las décadas siguientes. En 1945 comenzaron los trabajos de la explanada portuaria, que ampliaron la estrecha franja de arena que une el peñón con la costa y cambiaron notablemente la imagen del entorno.
El puerto moderno representa una etapa fundamental de la Peñíscola contemporánea. Además de su función económica y pesquera, conserva una cultura marinera visible en las embarcaciones, la lonja, las tradiciones y el patrimonio reunido en el Museu de la Mar.
Qué queda hoy de esta historia
El puerto sigue siendo un espacio esencial para la pesca, la cultura marinera y la imagen del frente sur del casco histórico.
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